domingo, 19 de julio de 2015

INTRODUCCION


La eficiencia energética constituye un elemento esencial en la modernización de una economía, al ser componente de políticas con propósitos diversos: el cuidado del medio ambiente, la reducción de los costos de producción, la reducción de la dependencia energética y, en general, la mejora en la productividad y competitividad de la economía.
Además de apoyar esfuerzos de reducción de la factura energética de un país y de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, las acciones de eficiencia energética tienen también como resultado  la sostenibilidad de las empresas y sectores económicos.
En este sentido y desde una perspectiva de toda la región, la implementación y desarrollo de políticas y programas de eficiencia energética en América Latina y el Caribe es relativamente reciente en comparación con naciones industrializadas y han surgido, en muchos casos, en respuesta a problemas y circunstancias coyunturales y en el corto plazo, como la ha sido en años recientes por los aumentos de los precios del petróleo y una combinación de alto crecimiento económico, retrasos en el desarrollo de nueva oferta energética y fenómenos climáticos que han limitado el uso de los sistemas hidroeléctricos en un número importante de países en la región.